El Hub de Negocios.- La Ley General de Economía Circular ya está generando movimientos dentro de las empresas que operan en México, pero no todos van en la dirección correcta. De hecho, muchas organizaciones que comenzaron a prepararse están cometiendo errores de fondo.
Estos tropiezos no son menores. En un contexto donde cambiará la manera de diseñar, producir y responsabilizarse por el destino final de los productos, actuar con información incompleta o estrategias mal enfocadas puede traducirse en costos financieros, legales y reputacionales significativos para cualquier organización, sin importar su tamaño o sector.
Por ello, se vuelve indispensable entender qué exige esta nueva legislación, qué sectores enfrentan mayor exposición y qué pasos deben darse desde ahora.
Para entender mejor esta problemática, El Hub de Negocios entrevistó a Juan Carlos Higueras, vicedecano de EAE Business School.
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¿Qué errores cometen las empresas al prepararse para la Ley General de Economía Circular?
Las empresas que ya comenzaron a prepararse para la Ley General de Economía Circular suelen cometer tres errores principales, advierte el especialista.
El primero es pensar que esto es un asunto del área ambiental o de sostenibilidad, cuando en realidad afecta a otros departamentos:
- Compras
- Diseño
- Producción
- Finanzas
- Legal
- Marketing
- Logística
- Relación con proveedores
“Si se gestiona como un tema sólo reputacional, se quedará corto”, argumenta.
El segundo error es confundir circularidad con reciclaje, ya que reciclar es sólo una parte, pues la ley habla de distintas áreas:
- Diseño
- Producción
- Materiales
- Trazabilidad
- Valoración
- Responsabilidad extendida
- Prevención de residuos
El tercer error es lanzar mensajes verdes (greenwashing) antes de tener evidencias, pues la ley introduce un marco que también busca evitar información ambiental falsa o confusa. Ante este panorama, las empresas deberán revisar distintos aspectos, entre los que se encuentran:
- Etiquetas
- Campañas
- Distintivos
- Promesas de sostenibilidad

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¿Cuáles serán los sectores más afectados por la ley de circularidad de México?
Higueras explica que los sectores más impactados serán aquellos que colocan en el mercado productos de alto volumen, corta vida útil, difícil reciclabilidad o con cadenas de recuperación poco trazables.
Entre ellos destaca:
- Plásticos
- Envases y embalajes
- Alimentos y bebidas
- Retail
- Comercio electrónico
- Productos electrónicos
- Electrodomésticos
- Automotriz
- Baterías
- Textiles
- Bienes de consumo masivo
“El golpe no viene sólo por gestionar residuos, sino porque la ley desplaza la responsabilidad hacia el diseño, la trazabilidad, la recuperación y la valoración”, opina el vicedecano de EAE Business School.
Desde su punto de vista, el mayor riesgo financiero de la Ley General de Economía Circular estará en empresas que hoy venden mucho, recuperan poco y no pueden demostrar qué pasa con sus productos al final de su vida útil.
En este sentido, puntualiza que la ley introduce un cambio profundo, debido a que ya no bastará con producir, vender y olvidarse del residuo. Ahora habrá que diseñar productos más reparables, reciclables, duraderos y medibles.
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¿Cuáles son los primeros pasos para alinearse con la Ley General de Economía Circular?
Higueras plantea que las empresas que apenas comienzan a organizarse frente a esta ley deben implementar tres pasos iniciales:
Primero, deben hacer un mapa de exposición regulatoria que conlleva identificar productos, envases, embalajes, materiales, volúmenes, residuos generados, reciclabilidad, vida útil y mercados en los que opera.
Segundo, realizar un diagnóstico de circularidad por línea de producto, revisando qué puede reducirse, reutilizarse, repararse, reciclarse, sustituirse o rediseñarse. Esto debe incluir materiales vírgenes, materias primas secundarias, embalajes, logística inversa y capacidad de trazabilidad.
Tercero, crear un plan interno de Gestión Circular; esto, aunque todavía no se haya publicado el Reglamento con responsables, indicadores, proveedores críticos, riesgos legales, presupuesto, mensajes ambientales y evidencias documentales. En este sentido, distintos análisis legales recomiendan anticipar la identificación de líneas prioritarias, evaluar diseño circular, revisar trazabilidad y cuidar los “claims” ambientales para evitar el greenwashing.
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¿Qué papel juegan los proveedores en la nueva ley de circularidad de México?
Es importante que las empresas comiencen a exigir o negociar condiciones relacionadas con la Ley General de Economía Circular con sus proveedores antes de que haya disposiciones puntuales obligatorias.
Para hacerlo, el vicedecano de EAE Business School recomienda incorporar cláusulas de circularidad progresiva en contratos y órdenes de compra.
Sostiene que no se trata de exigir todo de golpe, sino de introducir condiciones medibles en diversas áreas:
- Composición de materiales
- Contenido reciclado
- Reciclabilidad
- Reducción de embalajes y empaquetados
- Trazabilidad
- Información técnica
- Gestión de residuos
- Sustitución de materiales problemáticos
- Colaboración en logística inversa.
De igual modo, recomienda clasificar a los proveedores en tres grupos: críticos, adaptables y de alto riesgo.
“A los críticos hay que pedirles información inmediata; a los adaptables, planes de mejora; y a los de alto riesgo, alternativas o sustitución gradual. La clave es no esperar a que la obligación sea formal”, destaca.
¿Qué tan costoso será rediseñar las líneas de producción para cumplir con la Ley General de Economía Circular?
Higueras señala que rediseñar procesos para incorporar principios de economía circular implica un cambio importante en áreas como el diseño, la logística, los inventarios y la relación con proveedores.
Asegura que puede ser muy costoso y complejo, especialmente en industrias que trabajan con moldes, maquinaria especializada, embalajes multicapa, materiales compuestos, proveedores internacionales o productos diseñados bajo criterios de bajo coste y no de circularidad.
Detalla que la Ley General de Economía Circular incorpora el diseño circular como obligación cuando sea ambiental, técnica y económicamente viable, lo que afecta diversas áreas, entre las que se encuentran:
- Concepción del producto
- Materiales
- Reparabilidad
- Modularidad
- Uso de materias primas secundarias
- Reducción de huella ambiental
En la práctica, el primer coste lo absorberá la empresa productora o importadora por el diagnóstico, rediseño, pruebas, certificaciones, cambios de proveedores, adaptación industrial y sistemas de trazabilidad, afirma.
Agrega que, después, parte de ese coste se trasladará al precio, al proveedor o al consumidor, pero no siempre será posible hacerlo completamente.
“Por eso, las empresas que esperen al Reglamento llegarán tarde y probablemente pagarán más”, puntualizó el vicedecano de EAE Business School.
¿Qué tan preparadas están realmente las empresas mexicanas para asumir la Responsabilidad Extendida del Productor?
La preparación de las empresas para enfrentar la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) es desigual y todavía insuficiente, enfatiza Higueras.
Por ejemplo, las grandes multinacionales y empresas exportadoras suelen tener más avance porque ya enfrentan exigencias ESG, reportes de sostenibilidad, normas de clientes globales o regulaciones similares en otros mercados.
En cambio, resalta que las pymes siguen viendo la economía circular como reciclaje, comunicación ambiental o cumplimiento reputacional, no como una transformación del modelo operativo.
“La empresa que no tenga hoy datos de materiales, volúmenes, proveedores, residuos, capacidad de retorno y destino final no está preparada para la REP, aunque formalmente todavía no haya una obligación sectorial específica, operativamente ya debería estar construyendo esa información”, resaltó.



