El Hub de Negocios.- La educación financiera y la cultura aseguradora mantienen una relación directa. Esto, debido a que los seguros funcionan como herramientas que permiten reducir o eliminar la exposición a riesgos que pueden impactar las finanzas y la economía personal, familiar o empresarial, indicó David Ramos, CEO de Mapfre Costa Rica.
“Sin una protección adecuada, los costos derivados de un imprevisto deben ser asumidos con ahorros propios o mediante financiamiento no planificado. Ello puede comprometer seriamente la estabilidad financiera”, explicó.
Añadió que comprender el rol del seguro dentro de las finanzas personales resulta clave. Esto, debido a que aporta previsibilidad, protección y sostenibilidad económica en el tiempo.
Ahondó que tener conocimientos financieros permite comprender mejor los productos de seguros. Por ejemplo:
- Identificar riesgos.
- Evaluar opciones.
- Elegir coberturas que realmente respondan a sus necesidades.
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“El concepto financiero siempre lleva aparejada una creencia de complejidad cuando realmente no necesariamente es así”, argumentó. Y explicó que este aprendizaje debe comenzar desde edades tempranas. Incluso, dijo que lo hemos recibido desde niños sin que seamos conscientes. Esto, mediante indicaciones cotidianas para proteger la economía familiar.
Añadió que hoy en día la sociedad es más madura y los padres de familia pueden y deben iniciar conversaciones con los jóvenes en torno a temas como:
- Manejo del dinero.
- Ahorro.
- Cómo enfrentar situaciones imprevistas.
Esto, para ayudarles a tomar conciencia de la planificación financiera desde etapas tempranas.

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¿Cómo impulsar la educación financiera en el área de seguros?
A partir de este enfoque, Ramos brindó varios consejos clave para fortalecer la educación financiera en el ámbito de seguros. Estos son:
- Comprender el seguro como herramienta de protección financiera: El seguro no debe verse como un gasto. En cambio, tiene que ser percibido como un mecanismo que permite reducir o transferir riesgos que pueden afectar la estabilidad económica personal, familiar o empresarial ante eventos imprevistos.
- Analizar la situación financiera y los riesgos reales: Antes de contratar una póliza, es fundamental conocer ingresos, gastos, capacidad de ahorro y posibles necesidades futuras. A partir de ese diagnóstico se debe identificar los riesgos que podrían impactar las finanzas.
- Priorizar coberturas sobre precio: Uno de los errores más comunes es elegir la opción más barata sin evaluar si realmente cubre los riesgos relevantes. La decisión debe centrarse en el nivel de protección y en las condiciones de la póliza: coberturas, límites y exclusiones.
Síguenos en Facebook: @elhubdenegocios - Informarse y comprender cómo funcionan los seguros: Conocer el funcionamiento de las pólizas permite tomar decisiones responsables y derribar mitos, como la creencia de que las aseguradoras no cumplen. Entender qué cubre y qué no cubre un seguro es clave para evitar expectativas incorrectas.
- Revisar y ajustar periódicamente las coberturas contratadas: Las necesidades financieras y personales cambian con el tiempo, por lo que es clave mantener actualizadas las pólizas de seguro. Revisar coberturas, montos asegurados y condiciones garantiza que la protección siga siendo adecuada frente a nuevos riesgos o cambios en el entorno económico.
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