La decisión de franquiciar un restaurante –y un negocio en general– se ha convertido en una de las estrategias de crecimiento más populares en los últimos años. Pero también, mal aplicada, puede ser una de las más costosas y riesgosas. Es momento de que hablemos claro.
El modelo de franquicia es considerado el modelo de expansión más exitoso de los últimos 60 años a nivel mundial. ¿Quién no ha visto en diferentes ciudades del mundo, en centros comerciales y aeropuertos, marcas que le son conocidas, con las que nos identificamos, de las que sabemos qué producto recibiremos, cómo lo recibiremos y cuánto costará –bueno o malo, depende de las necesidades y expectativas de cada uno, pero el mismo producto siempre?
Según la International Franchise Association, el sistema de franquicias en Estados Unidos genera más de 8.4 millones de empleos y representa más del 3% del PIB estadounidense. En México, más de 90,000 puntos de venta operan bajo este esquema, generando 1 millón de empleos directos.
¿Y por qué funciona tan bien? Porque combina dos grandes fortalezas: la experiencia del franquiciador con el espíritu emprendedor del franquiciado.

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¿Te han dicho que franquicies tu restaurante?
Llegó tu tía o ese cliente frecuente y lanzó la gran pregunta: “¿Y por qué no franquicias tu restaurante?” Suena tentador. Es probable que ya alguien te haya ofrecido “comprarte una franquicia” y te surgen miles de preguntas como: ¿Tengo el perfil para franquiciar? ¿Mi empresa estará preparada? ¿Mi marca es tan famosa como para franquiciar? ¿O mejor crecer con unidades propias? ¿Qué pasos hay que seguir para transformar mi negocio en franquicia? ¿Cuánto cuesta? ¿Quién lo hace? ¿Qué debo saber?
¿Qué problemas resuelve franquiciar?
Este modelo resuelve cinco de los principales desafíos que enfrentan las empresas al crecer:
- Capital: Creces con recursos de terceros.
- Talento humano: Delegas operación sin emplear.
- Conocimiento del mercado local: Lo aporta el franquiciado.
- Carrera contra el tiempo: La expansión se multiplica.
- Competencia local: Te vuelves más fuerte al sumar aliados.
Pero atención: aunque todos los negocios pueden franquiciar, no todos los empresarios deberían hacerlo. Franquiciar es dejar de ser operador de negocios para convertirse e iniciar nuestra carrera como desarrollador de negocios. Es una cuestión de visión, si no quieres crecer no hay nada de qué hablar. Es un cambio total de paradigma, la clave para reconocerlo está en la capacidad de dejar a un lado lo que se ama, dejar de vender tacos y dar el salto a vender taquerías. Si no estás listo para dejar de operar y comenzar a desarrollar, mejor espera.
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¿Estás listo para franquiciar tu restaurante?
Te invito que lo hagas de una manera profesional, asesorándote de gente que te pueda compartir su experiencia tanto en franquicias como específicamente en tu giro. Esto no es un “hágalo usted mismo”. No son pocos los ejemplos que les sale carísimo aventurarse solos a iniciar este largo y sinuoso camino. Franquiciar no es para todos; no es barato, no es rápido y no es fácil.
¿Qué hay que tomar en cuenta al franquiciar un restaurante?
Aquí van 10 puntos clave que debes evaluar antes de franquiciar un restaurante:
- Tu perfil como franquiciador: ¿Tienes la visión y disciplina para desarrollar una red?
- Institucionalización: Tu empresa debe funcionar sin ti. Si tú eres el sistema, no hay sistema.
- Experiencia y replicabilidad: Tu éxito en una sucursal no garantiza éxito en otras. ¿Has probado ya con varias unidades?
- Protección de activos intangibles: Registra tu marca. Protege tu imagen. Cuida lo que realmente vale.
- Branding y diferenciación: ¿Sabes por qué te eligen tus clientes?
- Modelo a franquiciar: Procesos, tecnología, indicadores y estandarización. Sin eso, no hay franquicia.
- Cadena de suministro: El insumo llega igual a todos, o el sistema se rompe.
- Rentabilidad del franquiciado: Si ellos ganan, tú ganas. Si no, adiós.
- Selección de sitios: No todo local “bueno” es bueno para tu marca.
- Soporte y control: El trabajo apenas empieza cuando firmas el contrato.
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Una franquicia no es una moda
Cuidado con los atajos: Franquiciar no es imprimir manuales ni contratar al gurú -que jamás se paró en tu negocio- que te entrega ocho carpetas. Franquiciar es un proceso profundo de transformación empresarial. Requiere visión, estructura, inversión y, sobre todo, preparación. No te dejes engañar.
Si tu negocio necesita vender franquicias para sobrevivir, no está listo para franquiciar.
Franquiciar es una forma de vida. Tomar la decisión de franquiciar implica un cambio de mentalidad. Pasas de ser operador, a estratega. De atender clientes, a formar líderes que operen tu marca.
¿Y cómo se aprende eso? Capacitación, mentores y formación profesional. El Diplomado Internacional de Franquicias del ILAF es un gran camino para entender a fondo lo que implica franquiciar con responsabilidad.
En resumen:
- La franquicia no es una moda, es una estrategia empresarial seria.
- No se trata de vender, sino de seleccionar a los mejores aliados.
- El éxito no es cuántos contratos firmas, sino cuántos franquiciados renuevan, crecen y siguen contigo por años.
- Prepárate, invierte en conocimiento y transforma tu empresa antes de pensar en franquiciar.
A manera de cierre, otorgar franquicias es una gran responsabilidad. Recuerda que estás invitando a otros a invertir su patrimonio, su tiempo y su confianza en tu visión. No lo tomes a la ligera.
Gracias por leerme en este espacio. Si quieres saber más sobre cómo franquiciar tu restaurante o elegir una franquicia con responsabilidad, sígueme en mis redes como @FranchiseZar y en mi canal de YouTube FRANCHISEZAR. Hasta la próxima.
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