Detrás de cada oportunidad de inversión hay una decisión que marcará tu futuro. Y en el caso de las franquicias, esa decisión impacta no solo tu patrimonio, sino tu tiempo, tu energía y muchas veces, tu vida familiar. Invertir con inteligencia no significa desconfiar de todo, sino aprender a identificar las señales correctas, hacer las preguntas correctas e incómodas y no dejarse llevar por el canto de las sirenas.
La temporada de ferias de franquicias es como la publicidad del Buen Fin: grandes anuncios, pasillos repletos de promesas, luces brillantes y discursos seductores que te aseguran, sí, te aseguran (cosa prohibida en los negocios), que basta con comprar un logo y un recetario para tener un negocio exitoso. Pero, así como no compras una casa por la pintura de la fachada, tampoco deberías elegir una franquicia por la belleza del stand o el carisma del vendedor.
¿Franquicias o espejismo?
Una franquicia bien estructurada parte de un modelo probado que además fue preparado para compartir. Te permite emprender sin empezar de cero, aprovechar el aprendizaje de otros, trabajar bajo una marca reconocida y acceder a economías de escala. Pero también implica:
- Obligaciones.
- Reglas del juego claras.
- Un socio comercial —el franquiciador y su equipo— que debe acompañarte y apoyarte con profesionalismo.
El problema es que en México y en gran parte de América Latina, la regulación en materia de franquicias tiene muchas áreas de oportunidad. Basta con registrar una marca para anunciarse como franquicia, sin supervisión efectiva sobre temas como:
- Procesos.
- Manuales.
- La viabilidad financiera del modelo que se ofrece.
Como consecuencia, muchos inversionistas terminan firmando contratos con empresas que no están preparadas para franquiciar, y ambos lo pagan caro.
Según estudios del Instituto Latinoamericano de la Franquicia (ILAF), el 74% de las empresas que se inician como franquiciantes fracasan antes del cuarto año de vida. La causa no es el modelo de franquicia en sí (este ha demostrado ser uno de los modelos de expansión más efectivo de los últimos años), sino su mala aplicación y tropicalización en Latinoamérica. Es como culpar al cuchillo por el corte cuando el problema fue quién y cómo lo usó.

Te invitamos a leer: ¿Qué debo esperar de una franquicia?
El disfraz de las expos
Participar en una feria de franquicias puede ser entretenido para conocer tendencias, observar lo que se está ofertando, y hasta para hacer networking. Pero puede ser muy riesgoso si se va con el “token” o la chequera en mano y sin el conocimiento necesario y pensando en ir a pasear con la familia.
Nadie certifica que los exhibidores en el evento sean empresas serias y con la capacidad de ofertar franquicias serias. Nadie revisa aspectos importantes como:
- Si la marca tiene procesos sólidos.
- Si sus números son reales.
- Cuantos cierres han tenido y porque razones.
- Si ha tenido conflictos legales.
Y aunque hay asociaciones y cámaras que las promueven, nadie te garantiza que las marcas expuestas en la feria —o las afiliadas a grupos gremiales— sean una buena opción.
Si quieres ir a la feria, es para obtener información, hacer preguntas, entrevistarte con los ejecutivos de las marcas. Pero el verdadero análisis se hace en la oficina días después, con calma, investigando a profundidad, contactando a franquiciados actuales. También se debe pedir cifras reales y, si es posible, recibir asesoría profesional de especialistas.
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10 claves para no equivocarte al elegir una franquicia de tu vida
- Desconfía de lo “fácil” y lo “rápido”: Los negocios rentables requieren esfuerzo, tiempo y dedicación. No te dejes seducir por la promesa de ingresos pasivos inmediatos.
- No te comprometas a nada en la feria: Si una marca te presiona a firmar en el momento y/o desembolsar alguna cantidad, sal de ahí. Una decisión que involucra tu dinero y tu futuro merece reflexión.
- Investiga a los fundadores: ¿Tienen experiencia franquiciando? ¿Han enfrentado crisis? ¿Cómo tratan a sus franquiciados?
- Revisa sus documentos de divulgación, más comúnmente llamada Circular de Oferta de Franquicia (COF): Es un documento obligatorio que debe entregarse con 30 días de anticipación. Si no te lo dan, cuidado. Y si te la dan, es para analizar, profundizar, preguntar más. Si te condicionan la entrega a cambio de un pago, corre.
- Consulta con franquiciados actuales: Ellos son tu mejor fuente de información. Pregunta si están satisfechos, si reciben apoyo, si han recuperado su inversión.
- Evalúa la asistencia técnica real: En franquicias no basta con una capacitación inicial. ¿Te acompañarán en el día a día? ¿Tienen estructura para apoyarte? ¿Tienen un equipo formal de franquicias?
- Pregunta por los indicadores operativos: Margen, punto de equilibrio, costos de insumos, ventas promedio. Si no tienen claro esto, el modelo no está listo.
- Analiza el soporte legal y tecnológico: ¿Tienen contratos bien hechos? ¿Qué plataformas y sistemas utilizan? ¿Cómo controlan la operación?
- No bases tu decisión solo en el precio: Una inversión barata puede salir muy cara si no funciona. Evalúa valor, no solo costo.
- Consulta a un especialista: Un consultor independiente puede ayudarte a revisar documentos, números y evitar errores graves.
Te invitamos a leer: ¿Así que quieres franquiciar tu restaurante?
El perfil del buen inversionista en franquicias
Invertir en franquicias no te convierte automáticamente en empresario. Pero sí te obliga a asumir un rol de liderazgo, aprender a trabajar con procesos, a mantener una visión de largo plazo y a trabajar en equipo y de la mano de tu franquiciador. El buen franquiciatario es aquel que entiende que no está comprando un producto, sino una metodología de trabajo que exige disciplina y constancia.
Por eso, tu preparación también cuenta. Capacítate, participa en foros, lee libros, escucha podcasts. Un estudio de la OCDE ha demostrado que los empresarios que invierten en su formación tienen tasas de éxito empresarial un 20% superiores a los que no lo hacen.
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Franquicias: la decisión es tuya, pero no la tomes a ciegas
Elegir una franquicia no es un acto de fe, es un acto de inteligencia. No se trata de encontrar al vendedor más simpático, sino al modelo más sólido. No se trata de buscar lo más vistoso, sino lo que tiene mayor sustento. Porque en los negocios, como en los viajes, lo importante no es solo el destino, sino con quién haces el camino.
Y recuerda: si en la feria te ofrecen la franquicia “perfecta”, la “más rentable del universo” probablemente estás frente a un espejismo. Las buenas franquicias no necesitan prometerte la luna, porque te ofrecen algo más valioso: un camino real para construir tu propio éxito juntos. En alguna ocasión el director de una cadena mundial de franquicias me dijo: “Jorge: para vender franquicias no necesitas un gran stand, las edecanes más bonitas, no necesitas regalar nada, no necesitas el mejor diálogo ni engañar ni prometer; solo necesitas una mesa, dos sillas y mostrar los estados de resultados de tus unidades”.



