El Hub de Negocios.- Un vuelo puede costar millones de dólares, pero a veces basta con que una banda de equipaje se detenga o falle un vehículo de apoyo en tierra para alterar toda la operación. Parece un detalle menor, aunque sus consecuencias pueden extenderse mucho más allá de una terminal de un aeropuerto.
El mantenimiento aeroportuario se convirtió en un asunto estratégico para la industria aérea. No se trata solamente de reparar equipos descompuestos, sino de evitar que una falla provoque retrasos, gastos adicionales y afectaciones a cientos de pasajeros.
La presión económica es considerable. De acuerdo con Airlines for America, el costo operativo directo de una aeronave de pasajeros en Estados Unidos promedió 98.41 dólares por minuto durante 2025. En otras palabras, cada minuto cuenta cuando un avión permanece detenido o pierde su horario de salida.
Detrás de cada vuelo puntual existe una red de equipos que deben funcionar de manera coordinada: escaleras mecánicas, sistemas eléctricos, aire acondicionado, bandas transportadoras, pasillos telescópicos y vehículos de asistencia en tierra. Si uno falla, el problema puede alcanzar otras áreas y afectar las operaciones siguientes.
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Los costos de mantenimiento superan los 3 mil mdd
La dimensión económica del problema también aparece en las cifras de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). Según sus estimaciones, los problemas en la cadena de suministro aeronáutica generaron costos superiores a 11,000 millones de dólares durante 2025.
De esa cantidad, alrededor de 3,100 millones de dólares correspondieron a mayores gastos de mantenimiento, relacionados, entre otros factores, con el envejecimiento de las flotas.
Es importante hacer una distinción: esta cifra corresponde a costos adicionales de mantenimiento de la industria aeronáutica, no exclusivamente a la conservación de aeropuertos. Sin embargo, ayuda a entender la presión que enfrenta el sector para mantener disponibles sus aviones, equipos e infraestructura.
Cuando conseguir refacciones toma más tiempo o una reparación se prolonga, las consecuencias no se limitan al taller. Una aeronave puede quedar fuera de servicio, acumular retrasos y alterar la programación de otros vuelos.
“El desafío está en detectar una anomalía antes de que se convierta en una interrupción”, explicó Tomás Allen, vicepresidente de Fracttal en México, empresa especializada en tecnología para la gestión del mantenimiento.
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México también enfrenta el desafío
El AICM, entre la saturación y las reparaciones
El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) muestra por qué conservar la infraestructura resulta fundamental. La terminal enfrenta condiciones de saturación y opera bajo restricciones de capacidad, por lo que cualquier interrupción puede complicar todavía más la coordinación de los vuelos.
Entre 2022 y 2023, se destinaron más de 2,069 millones de pesos a trabajos en pistas, plataformas, calles de rodaje, terminales y sistemas eléctricos y mecánicos, de acuerdo con la información proporcionada para este artículo.
Las obras continúan como parte de los esfuerzos para conservar y modernizar las instalaciones. Sin embargo, incluso una intervención necesaria puede tener consecuencias inmediatas: en julio de 2026, los trabajos de mantenimiento en una sola calle de rodaje provocaron demoras en la salida de 31 vuelos.
La situación plantea un reto complicado. Los aeropuertos necesitan reparar sus instalaciones para mantenerlas seguras y funcionales, pero también deben organizar esos trabajos para reducir las afectaciones a los pasajeros y las aerolíneas.
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La inteligencia artificial busca anticiparse a las fallas
De reparar equipos a predecir problemas
Durante años, muchas operaciones dependieron de revisiones programadas o de la reparación de equipos después de una avería. Ahora, las herramientas digitales permiten identificar señales de alerta antes de que un componente deje de funcionar.
Los sensores conectados mediante el Internet de las Cosas (IoT) recopilan datos sobre temperatura, vibraciones, consumo eléctrico y comportamiento de motores o bombas. Los sistemas de inteligencia artificial analizan esa información para encontrar patrones que podrían anticipar una falla.
Así, en lugar de esperar a que una banda transportadora se detenga en plena operación, el personal puede recibir una alerta y programar una intervención con anticipación.
Según datos de Fracttal, el mantenimiento predictivo puede reducir hasta 50% los tiempos de inactividad no programados e incrementar entre 20% y 40% la vida útil de determinados activos. Estos resultados corresponden a cifras reportadas por la compañía y pueden variar según el equipo y las condiciones de operación.
El beneficio no consiste únicamente en gastar menos en reparaciones. También permite aprovechar mejor los recursos, organizar los trabajos y reducir el riesgo de interrupciones costosas.
Al final, la paradoja es sencilla: un avión valuado en decenas de millones de dólares puede quedar inmóvil porque un equipo terrestre mucho más barato dejó de funcionar.
Por eso, el mantenimiento ya no es un asunto que deba atenderse solamente cuando algo se rompe. En una industria donde cada minuto tiene un precio, anticiparse a las fallas puede marcar la diferencia entre una operación fluida y una cadena de retrasos.
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