Emprendimiento femenino: del impulso a la dirección

El emprendimiento femenino está creciendo en México, pero el reto real es llevarlo a dirección y alta estrategia.

Por: Dra. Ana Gabriela Zavala B
Socia y Directora General franquiciatunegocio, presidente FRANJAL
marzo 10, 2026
Emprendimiento femenino: del impulso a la dirección

El emprendimiento femenino ha ganado visibilidad en México y América Latina. Cada vez más mujeres inician negocios y reciben apoyos específicos. Sin embargo, el verdadero desafío no es que más mujeres emprendan, sino que ese emprendimiento femenino evolucione hacia empresas consolidadas y liderazgo estratégico.

Los datos muestran avances importantes:

  • De acuerdo con el INEGI (Censos Económicos 2019 y actualizaciones recientes), aproximadamente 36% de las micro, pequeñas y medianas empresas en México son propiedad o están dirigidas por mujeres.
  • El Global Entrepreneurship Monitor (GEM 2022/2023) indica que la tasa de actividad emprendedora femenina ha crecido en la última década, reduciendo la brecha con los hombres.

Además, hoy existen múltiples programas orientados al emprendimiento femenino: créditos con enfoque de género, redes de mentoría, incubadoras especializadas, fondos de inversión con criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza).

El impulso inicial está funcionando. El problema es lo que ocurre después.

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Nos quedamos en la etiqueta de “emprendedora”

El emprendimiento femenino suele asociarse con flexibilidad, autoempleo o microempresa. Incluso desde políticas públicas se enfatiza que la mujer puede emprender “sin descuidar el hogar”. Pero emprender no es lo mismo que dirigir grandes estructuras.

Según el IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad), en 2023 la participación de mujeres en consejos de administración de empresas que cotizan en bolsa en México ronda el 13% al 16%, dependiendo del sector. La Global CEO Survey de PwC ha señalado que la presencia femenina en posiciones de alta dirección sigue siendo significativamente menor que la masculina, pese a los avances en participación laboral.

Es decir: hay más mujeres emprendiendo, pero no necesariamente más mujeres tomando decisiones estratégicas en grandes empresas.

El emprendimiento femenino suele asociarse con flexibilidad, autoempleo o microempresa.

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Emprendimiento femenino, igualdad no es equidad

Uno de los errores en la conversación pública es hablar de igualdad sin considerar el punto de partida. Históricamente, las mujeres han tenido menor acceso a redes de capital, mentorías en expansión internacional, consejos de administración y formación en gobierno corporativo.

Por eso, el emprendimiento femenino necesita políticas de equidad, no solo de visibilidad. Equidad significa reconocer que no partimos del mismo nivel y diseñar mecanismos que reduzcan esa brecha estructural. No es un privilegio; es una estrategia para acelerar el desarrollo económico.

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El riesgo de quedarnos en la etapa inicial en el emprendimiento femenino

Celebrar el emprendimiento femenino es correcto, pero si la conversación se limita a “más mujeres emprendiendo”, perpetuamos un modelo de pequeña escala. Necesitamos impulsar que ese emprendimiento femenino se transforme en:

  • Empresas medianas y grandes.
  • Organizaciones profesionalizadas.
  • Negocios internacionalizados.
  • Proyectos con acceso a capital institucional.

Las economías que integran mayor diversidad en posiciones de liderazgo tienden a mostrar mejores resultados en innovación y rentabilidad. No es solo una agenda social, es una agenda económica. México no puede desaprovechar el talento femenino en puestos de decisión.

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De emprendedoras a estrategas

El siguiente paso del emprendimiento femenino debe ser la consolidación empresarial con:

  • Formación financiera avanzada.
  • Acceso a inversión de crecimiento.
  • Participación en consejos y comités estratégicos.
  • Desarrollo de habilidades de dirección.

El emprendimiento es la puerta de entrada. La dirección empresarial es el objetivo.

Conclusión

El emprendimiento femenino ha avanzado y merece reconocimiento. Pero no podemos quedarnos satisfechos. El reto no es solo que más mujeres inicien negocios, el reto es que esas emprendedoras se conviertan en empresarias consolidadas, estrategas, tomadoras de decisiones y referentes económicos.

No basta con abrir la puerta al emprendimiento femenino: hay que impulsarlo hasta la dirección empresarial y el liderazgo estratégico, porque así, no solo crecen sus empresas, crece la economía y competitividad del país.



Dra. Ana Gabriela Zavala B

Dra. Ana Gabriela Zavala B

Socia y Directora General franquiciatunegocio, presidente FRANJAL