El Hub de Negocios.- El tabaquismo en México continúa como uno de los principales desafíos para la salud pública, pese a que el país acumula más de dos décadas desde la ratificación del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud.
La directora General Adjunta en la Secretaría de Salud, Marcela Madrazo, advirtió que la prevalencia del consumo de tabaco prácticamente no ha registrado una disminución significativa, situación que obliga a revisar la estrategia nacional y evaluar nuevas alternativas con base en evidencia científica.
Las cifras disponibles muestran diferencias importantes entre las principales fuentes oficiales. La Encuesta Global de Tabaquismo en Adultos (GATS) ubica la prevalencia en 14.6%, mientras que la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) la estima en 19.7%. Aunque ambos estudios utilizan metodologías distintas, los resultados coinciden en un punto fundamental: millones de personas continúan fumando y el consumo de tabaco permanece como un problema prioritario para el sistema de salud mexicano.
Además del impacto sanitario, el tabaquismo representa una carga económica considerable para el país. Los costos derivados de la atención médica, las enfermedades crónicas relacionadas con el consumo de tabaco y la pérdida de productividad presionan de manera constante al sistema público de salud. A ello se suma la reducción en la calidad y expectativa de vida de quienes desarrollan enfermedades cardiovasculares, respiratorias o distintos tipos de cáncer asociados al consumo de cigarros.
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Un convenio con gran impacto contra el tabaquismo en México
Marcela Madrazo explicó que el Convenio Marco establece la estrategia MPOWER como una guía internacional para combatir la epidemia del tabaquismo. México presenta avances en varios componentes, entre ellos el monitoreo del consumo, la prohibición de publicidad y promoción, las advertencias sanitarias en los empaques y la aplicación de restricciones para fumar en espacios públicos cerrados. Sin embargo, la implementación todavía enfrenta vacíos importantes que limitan el impacto de estas medidas.
Uno de los mayores desafíos aparece en la vigilancia y el cumplimiento de la legislación vigente. La venta de cigarros a menores de 18 años continúa en numerosos puntos de venta, pese a que la ley la prohíbe desde hace más de una década. La comercialización de cigarros sueltos también persiste en calles, mercados y pequeños comercios, situación que facilita el acceso al tabaco y reduce el efecto de las políticas de prevención dirigidas a la población más joven.
La estrategia basada en incrementos de impuestos también enfrenta obstáculos importantes. Aunque el aumento de precios busca reducir el consumo, el crecimiento del mercado ilegal ha disminuido su efectividad. Productos de contrabando ingresan al país sin controles sanitarios, llegan al consumidor con precios más bajos y fortalecen una cadena comercial vinculada con grupos del crimen organizado, lo que genera un problema adicional para las autoridades.
Desde una perspectiva económica, este mercado informal afecta tanto la recaudación fiscal como las políticas de salud pública. Los productos ilegales escapan de cualquier mecanismo de supervisión sobre su contenido, calidad o trazabilidad, mientras ofrecen una alternativa más barata para los consumidores. Como consecuencia, la estrategia fiscal pierde capacidad para desincentivar el consumo de tabaco.
Otro de los puntos débiles identificados por Marcela Madrazo corresponde al componente “Offer” del modelo MPOWER, enfocado en ofrecer ayuda a quienes desean abandonar el tabaquismo. La funcionaria consideró que este apartado constituye el principal pendiente de México debido a la limitada infraestructura especializada para atender a las personas con dependencia a la nicotina.
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Con una cobertura insufienciente en México
Actualmente, el país dispone únicamente de algunos centros especializados ubicados en instituciones como la UNAM, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y el ISSSTE. La cobertura resulta insuficiente para atender la demanda nacional, por lo que la mayoría de los fumadores intenta abandonar el hábito únicamente mediante fuerza de voluntad, una estrategia que presenta bajas probabilidades de éxito frente a una adicción compleja.
Durante su intervención, Marcela Madrazo también abordó el concepto de reducción de daños. Explicó que la nicotina genera una fuerte dependencia, pero afirmó que las principales enfermedades asociadas al tabaquismo derivan de la combustión del tabaco y de las sustancias tóxicas presentes en el humo. Bajo esa perspectiva, señaló que algunos países han incorporado alternativas sin combustión dentro de sus políticas para disminuir el número de fumadores.
La funcionaria mencionó que naciones con prevalencias inferiores al 5% han permitido el acceso regulado a productos que suministran nicotina sin generar humo. Entre las alternativas destacó el snus, las bolsas de nicotina y los vapeadores, los cuales buscan sustituir el cigarro tradicional para personas adultas que no logran abandonar completamente el consumo de nicotina. Madrazo sostuvo que estas estrategias deben desarrollarse bajo regulación y acompañamiento profesional.
Asimismo, explicó que cualquier tratamiento para dejar de fumar requiere una evaluación individual del grado de dependencia. Factores como los años de consumo y la cantidad diaria de cigarros determinan el nivel de nicotina necesario para cada persona. Por ello, consideró indispensable que los procesos terapéuticos inicien con las concentraciones más bajas y evolucionen de acuerdo con la respuesta clínica del paciente.
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Regulación, un gran reto en México
En materia regulatoria, el panorama internacional presenta enfoques distintos. Mientras México mantiene una prohibición constitucional sobre los vapeadores, países como Suecia, Gran Bretaña y Nueva Zelanda optaron por establecer marcos regulatorios específicos. De acuerdo con Marcela Madrazo, las autoridades sanitarias británicas incluso contemplan estos dispositivos como parte de algunas estrategias para apoyar a determinados grupos de fumadores que buscan abandonar el cigarro convencional.
La diversidad regulatoria también se observa en el continente americano. Canadá y Estados Unidos regulan estos productos mediante sus respectivas autoridades sanitarias, mientras Colombia y Chile cuentan con legislación específica. Argentina, por su parte, eliminó recientemente la prohibición y trabaja en la elaboración del reglamento que definirá las condiciones para su comercialización y supervisión.
Un llamado contra el tabaquismo en México
Frente a este escenario, Marcela Madrazo llamó a replantear las políticas públicas relacionadas con el control del tabaco. La especialista consideró que México debe analizar las experiencias internacionales, evaluar sus resultados y adoptar aquellas prácticas que demuestren mayor efectividad para reducir el número de fumadores, siempre con respaldo científico y bajo un marco regulatorio sólido.
Como parte de ese esfuerzo, la funcionaria invitó a periodistas, investigadores, profesionales de la salud y ciudadanos a consultar el repositorio “Foco Rojo es Humo”, un espacio que reúne información científica sobre tabaquismo y reducción de daños. En su opinión, el combate al tabaquismo en México requiere decisiones basadas en evidencia, una aplicación estricta de la ley, mayor acceso a tratamientos especializados y políticas públicas que respondan a la realidad actual para disminuir tanto el impacto sanitario como los elevados costos económicos que esta problemática genera para el país.
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