El Hub de Negocios.- Las economías ilegales dejaron de ser actividades aisladas para convertirse en estructuras capaces de financiar al crimen organizado y ampliar su control territorial en América Latina.
Así lo expusieron especialistas durante el Foro Internacional de Economías Ilegales y Control Territorial, quienes analizaron el avance de estos mercados, sus vínculos con las instituciones y las alternativas para debilitarlos.
Alejandro Santos, director de Contenidos de Prisa Media, señaló a Colombia como un referente regional de inseguridad, en un contexto marcado por el deterioro de la arquitectura institucional y del sistema de justicia internacional.
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¿Cómo funcionan las economías ilegales en la región?
Lucía Dammert, experta internacional en seguridad, explicó que estos mercados se sostienen mediante tres dinámicas principales:
- Depredación económica.
- Sustitución de mercados legales por mercados ilícitos.
- Acaparamiento del poder político.
La especialista mencionó la “producción masiva de cigarrillos” y la exportación ilegal de oro como ejemplos de actividades criminales.
Juan Ignacio Suárez, director general del clúster CCA de Philip Morris International, alertó sobre el crecimiento del contrabando de productos como el cigarrillo.
El contrabando de cigarrillos fue uno de los puntos centrales del encuentro, debido a sus vínculos con grupos criminales, lavado de activos y control territorial.
Dammert sostuvo que las respuestas tradicionales, como el encarcelamiento masivo o los estados de excepción, resultan insuficientes.
Por ello, planteó concentrar la estrategia en la demanda y en la dimensión financiera del crimen organizado.

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¿Por qué combatir estos mercados requiere otra estrategia?
Juan Francisco Galli, ex subsecretario del Interior de Chile, planteó que es necesario entender los mercados antes que limitarse a capturar responsables.
Además, consideró necesaria la participación del sector privado y de la sociedad civil en la respuesta.
Al hablar de las economías ilegales en América Latina, Ramón Pérez Fermín, ex viceministro de Comercio Interno de República Dominicana, expuso la experiencia de su país frente al contrabando de alcohol y cigarrillos.
Su experiencia identificó tres herramientas para contener al crimen:
- Trazabilidad para fortalecer el seguimiento de los productos.
- Inteligencia para enfrentar las redes ilícitas.
- Fortalecimiento judicial para reducir las ganancias de los grupos criminales.
El planteamiento coloca el funcionamiento de los mercados en el centro de la estrategia, en lugar de concentrarse únicamente en quienes ejecutan las actividades ilícitas.
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¿Qué papel tienen la inteligencia y el Estado?
El coronel Diego León, de la Policía Nacional de Colombia, afirmó que el crimen organizado se reproduce en las ausencias del Estado.
Frente a ello, destacó el uso de inteligencia artificial, análisis de redes y articulación de información para identificar patrones criminales.
La cooperación internacional también fue señalada como necesaria para enfrentar redes que operan más allá de las fronteras nacionales.
El foro planteó además la importancia de fortalecer la inteligencia financiera, el control fronterizo y la recuperación de activos.
Estas herramientas buscan ampliar la capacidad institucional para identificar las estructuras económicas que sostienen los mercados ilícitos.
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¿Cómo se pueden debilitar las economías ilegales?
El planteamiento compartido durante el foro apunta a intervenir los corredores económicos que sostienen estas actividades, en lugar de enfocarse exclusivamente en capturar ejecutores.
Para ello, los especialistas plantearon combinar capacidades estatales, cooperación internacional, participación privada e inteligencia.
El objetivo es reducir la capacidad financiera y territorial de las organizaciones criminales, mediante acciones coordinadas contra las estructuras que mantienen estos mercados.
La experiencia presentada por República Dominicana en torno a las economías ilegales muestra el potencial de herramientas como la trazabilidad, mientras que Colombia incorpora tecnologías para identificar patrones y conexiones.
Así, el desafío para América Latina consiste en fortalecer sus instituciones y atacar las condiciones que permiten que estos mercados ilícitos continúen financiando al crimen organizado.



