El Hub de Negocios.- La industria restaurantera enfrenta mayores costos de operación y una competencia amplia, pero Sal e Brasa busca diferenciarse con un modelo que combina gastronomía brasileña, servicio y expansión.
El grupo culinario nació el 16 de septiembre de 2023, impulsado por Pedro Coto, fundador de Sal e Brasa Brasilia Churrasquería y Gauchinho Churrasquería Brasileña. Su experiencia de más de 16 años en restaurantes de Estados Unidos influyó en la construcción del concepto.
La principal apuesta consiste en incorporar mariscos a la tradicional rotación de espadas. Pulpo, camarones, ostras Rockefeller y langostinos complementan la oferta de cortes de carne.
De acuerdo con Coto, esta combinación representa el principal diferenciador de la marca frente a otras churrasquerías en México y Latinoamérica.
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El servicio como ventaja competitiva
Para el empresario, la experiencia del cliente es otro componente central del modelo. Su filosofía parte de ofrecer un servicio cercano que incentive la visita recurrente.
La propuesta busca respaldar esa experiencia con variedad. El buffet incluye picaña, rib eye, mariscos, postres y una isla de sabores con más de 60 platillos.
Entre los productos insignia aparecen la picaña y el pulpo, este último con una preparación diseñada para mantener una textura adecuada.

Expansión con inversiones de hasta 30 mdp
El crecimiento representa uno de los principales objetivos de Sal e Brasa. Actualmente opera cuatro sucursales de Sal e Brasa y una de Gauchinho.
El plan contempla una quinta unidad de Sal e Brasa en Zona Azul Satélite y otra de Gauchinho en Parque La Mexicana.
Coto proyecta cerrar tres años con siete sucursales. La empresa cuenta con poco más de 300 empleados y busca alcanzar 450 durante 2026. Para 2030, la meta asciende a 1,000 empleos.
Abrir una unidad requiere una inversión considerable. Según el empresario, los restaurantes demandan entre $10 millones y $30 millones de pesos, aunque algunos proyectos pueden llegar a $35 millones, dependiendo del tamaño, ubicación e infraestructura.
Para financiar esta expansión, Coto señala que cuenta con socios inversionistas que participan con capital propio.
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Una marca gastronómica con planes de diversificación
La visión de Pedro Coto va más allá de multiplicar sucursales. El empresario considera que todavía existe espacio para cuatro unidades adicionales de Sal e Brasa en Ciudad de México, mientras analiza oportunidades de expansión.
El siguiente capítulo también contempla nuevos conceptos. Coto trabaja en Marinero Jarocho, enfocado en mariscos, y Granchillo, un proyecto de cocina italiana que espera desarrollar durante los próximos uno o dos años.
La estrategia combina expansión, inversión y diversificación, pero mantiene un elemento como eje: la experiencia del consumidor. Para Coto, Sal e Brasa representa una marca brasileña hecha en México, adaptada a los hábitos y gustos del mercado nacional.
Así, el reto para los próximos años será convertir el crecimiento de restaurantes y conceptos gastronómicos en una estructura empresarial capaz de sostener más sucursales, empleos y nuevas líneas de negocio.
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